ESTO ES LO QUE CREO HABER APRENDIDO EN TODOS ESTOS AÑOS. Lo de la imagen ya lo sabían los chinos.

Publicado: diciembre 27, 2021 en Formación Musical

Cuánto más sabes, más sabes que no sabes lo suficiente. Cuánto menos sabes, menos sabes que no sabes absolutamente nada.

Sólo el ignorante da la impresión de tener una fe inquebrantable en sus posibilidades, sólo el imbécil irredimible además se atreve con todo.

Cuando se carece de cualquier atisbo epistemológico sobre una materia más tiene el idiota la sensación de la asequibilidad de esa materia. Cuando se posee un profundo conocimiento en esa materia mayor conciencia se tiene de lo inconmensurable de esa materia.

El sabio intenta ser siempre cauto. El idiota, cuanto más lo es, de forma más temeraria actúa y menos se cohibe a la hora de demostrar al mundo esa temeridad.

La confianza en uno mismo la aporta el conocimiento, la fe en uno mismo emana de la necedad más lamentable.

El conocimiento aporta alternativas, la estupidez huidas hacia adelante. El conocimiento analiza las dificultades y respeta lo que hace, el imbécil no respeta nada y cree que con fe en sí mismo todo se puede conseguir.

El discernimiento se plantea y alcanza objetivos lógicos, la idiotez intenta metas imposibles y cuando no consigue ninguna siempre utiliza la excusa de haberlo intentado.

El sabio distingue al idiota a la legua pero no puede pararle, el idiota no reconoce a un sabio ni aunque viva con él y no se plantea pararle porque siempre se percibe por delante. Al idiota sólo es capaz de pararle la realidad en la que no ha vivido nunca.El sabio duda, es siempre prudente. El idiota solo simula que es capaz de hacerlo cuando necesita camuflarse.

El sabio vive de mostrar y compartir conocimientos, los da sin esperar otra cosa a cambio que cierta gratitud. El idiota escucha al sabio y se adosa a él como un parásito, cuando cree que ha saciado lo que necesitaba de él lo muestra como propio y se adueña de ello distorsionándolo hasta la extrema idiotez porque no ha entendido absolutamente nada y lo ha debido traducir a su lamentable condición.

El sabio yerra infinidad de veces, el idiota gira en torno a la idiotez sistemática, todo lo que vive, ve o hace lo hace en torno ella como única referencia einterpretación. El sabio adora el retiro y el silencio, el idiota invade el espacio ajeno reclamando atención constantemente y busca reconocimiento de sus idoteces con la misma perseverancia e insistencia que los buscadores de oro.

El sabio habla solo de lo que sabe y argumenta desde el conocimiento y la experiencia, habla desde la razón. El idiota opina indistintamente basándose en lo que cree que ha intuido, entendido o guiándose exclusivamente por sus sentimientos, habla desde la Fe.

El sabio estudia concienzudamente, investiga y analiza, y una vez interiorizado todo, intenta crear. Al idiota se le ocurren cosas constantemente o simplemente imita por instinto, pero tiene la certeza de siempre estar creando.

Cuánto más consagras tu vida al estudio más poder de discernimiento y fuerza muestras en un entorno de conocimiento, pero tu vulnerabilidad aumenta exponencialmente en un mundo de imbéciles.

El conocimiento es la liebre y el sabio es la tortuga, en el cuento del idiota los papeles se invierten.

Estos son los argumentos más sólidos como para que en un futuro cercano la «inteligencia» pueda fabricarse en plantas de ensamblado.

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