Esta semana se caracteriza por haber terminado al fin con el compromiso contraído, hoy ya del todo – si uno se embarca en algo debe terminarlo cueste lo que cueste, ante todo se debe ser honesto, con recompensa o sin ella, con reconocimiento o sin él, es igual, completamente igual, uno ha cumplido y eso es lo que vale – y por haber retomado el trabajo donde lo dejé.

Por una parte el merecido y humilde tributo a Joe Pass, haré todo lo posible por estar a la altura guardando el máximo respeto al Maestro de las 6 cuerdas, sigo montando el repertorio de 10 temas que en su momento me programé. Joe Pass, como todo el mundo sabe, era un guitarrista que generalmente actuaba solo, le elegí para hacer un homenaje, dentro de mis posiblidades, además de por su enorme talento y porque la música del mismo constituye todo un reto, porque su figura y coyuntura de «Llanero Solitario» es la que mejor se adecuaba (hoy aún más que hace un año cuando ya decidí no trabajar con nadie) a mis necesidades interpretativas y vitales.

Por otra parte y de forma simultánea retomo el proyecto experimental con piezas para guitarra de 8 cuerdas y «cinta magnética» (en el argot académico antiguo), aquello que constituye la consecución de aquel proyecto pedagógico que se perdió para siempre de Echoes y que a tanta gente inció en esto de las músicas de vanguardia del siglo XX de forma asequible. El trabajo de experimentación en la creación de piezas para guitarra amplificada de 8 cuerdas, con el exclusivo acompañamiento de medios electroacústicos, obedece tamién a esa necesidad de trabajar en solitario como premisa innegociable.

Como tercera ramificación del trabajo me he propuesto terminar el pequeño tomo de estudios para piano que comencé hace ya demasiado tiempo – tengo dos obras más en barbecho fruto de encargos pero me temo que ya han prescrito, en aquella época estaba tan hastiado de ese mundo que lo del compromiso expresado en el primer párrafo había quedado obsoleto -, aunque decidí hace varios años no escribir más para el mundo académico, la cabra (para algunos hoy en aumentativo sin lugar a dudas, así se las gastan) tira al monte y realmente lo necesito, se interprete ahora o después de muerto, o incluso nunca que será lo más probable, pero bueno, ahí quedará para mí mismo, porque política de intercambio no pienso hacer en la vida y menos para salir escaldado como siempre de comenzar haciendo favores y terminar acusado de haberlos recibido, el favor que me hacen de haberse dejado hacer un favor por mí ¡por supuesto!

Una vez me conminaron en un medio de comunicación de masas (de las peores masas) a olvidar mi condición de sinfónico, eso es como obligarte a olvidar que eres un ser humano, en fin.

¡Manos a la obra! Menos palabras y más sonidos…

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