Seguir adelante…

Publicado: febrero 5, 2020 en Formación Musical

«SEGUIR ADELANTE…»

Implica un acto inapelable de resistencia, de revolución diaria, de no comunión con lo miserable y lo espurio, acorde con esa dinámica de rebeldía ante la resignación de lo parasitario y adulterado como norma ineludible.

Sin embargo, «seguir adelante», conlleva también una parte, al menos del mismo peso específico que todo lo anterior, la «asunción», ergo el reconocimiento de que uno o una asume como real e inapelable la mediocridad, la estupidez que él mismo permite y por la que a la vez es aplastado, como mal irremediable, es decir, asumido como válido, en cuya dinámica debe desenvolverse inexorablemente. Con ello asume, claudica, ergo, colabora con esa dinámica del respeto absurdo a lo pútrido y lo adulterado como realidad absoluta e irremediable y fuera de alcance de redención.

«Seguir adelante» es a la vez falso, colaboracionista e hipócrita y, paradójicamente, la única opción real de continuar vivo y hacer algo por cambiar o remediar aquello con lo que se colabora sin desearlo.

No se trata de «seguir adelante» sino de desintegrar sin concesiones lo que te obliga, no a evolucionar, sino simplemente a «seguir adelante», y sin embargo «seguir adelante» es todo lo que te queda para poder evolucionar en conjunto y por lo tanto uno mismo.

Si el idiota, justo por desplegar sus dotes incuestionables de idiota posee un reconocimiento y un estatus social, no se puede pretender, a no ser que se sea un iluso y por lo tanto, otro tipo de idiota, mediante la coherencia, conseguir el mismo reconocimiento y estatus social del idiota, ya que éste lo ha conseguido exactamente por no ser coherente objetivo pero sí serlo cumpliendo con las necesidades de una sociedad idiota que promociona exactamente la falta de coherencia. «Seguir adelante» por lo tanto, no es más que una fórmula de resignación y asunción ante lo irremediable que sin embargo se lucha por remediar desde la mera ilusión de remediable.

En las antípodas, supuestamente, se encuentra la expresión «tirar la toalla…» lo que implica la asunción, resignación, colaboracionismo y claudicación absoluta e inmersión sin reservas en la idiotez incontestable, pero nunca las antípodas se han situado ontológicamente en una posición tal que se encuentren en cierto sentido ya subsumidas en el propio concepto al que se contraponen, lo que más que en una antinomia en sí misma la convierte en parte subsumida del concepto de «seguir adelante».

¿Cuál es la forma de «seguir adelante» que nos permita redimirnos de la carga de resignación fracasada de «seguir adelante»?

 

Nietzsche

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