De lo neoliberal y cierto en la Música de aujourd’hui…

Publicado: septiembre 11, 2019 en Formación Musical

DEMOSTRACIÓN

Al hilo de la entrada anterior en Facebook «Máxima neoliberal (s. XXI)»

Imaginen la siguiente experiencia mística y distópica:

Partitura A)

Nos llega esta pieza cuyo título es «Me meo y el semáforo sigue en rojo», firmado por un compositor sinfónico minimalista cuyo nombre es, pongamos, Perico Gutiérrez, natural de Alcobendas. El hombre le pone empeño, ha medrado lo que ha podido, está inscrito en mil asociaciones de compositores para ver si «cae algo» y bueno, se gana la vida dando clases aquí y allá. No puede colocar a ningún pianista por lo que seguramente su obra, si es tocada, una vez con suerte, será con grandes esfuerzos.

Gilipollez Perico

Partitura B)

Nos encontramos ante la última obra del gran compositor austriaco, afincado en New York, John Elliot Berger, lleva por título «Ciclo en Cygnus», de su colección de estudios para piano y fagot «I Emisiones», es un compositor muy conectado con la NASA, dirige varios festivales y certámenes de piano. La partitura solo posee la parte de piano ya que el fagotista, mientras el piano interpreta la virtuosa secuencia, baila una polka en ropa interior. La obra girará por todos los festivales internacionales de música de Europa, América y la Antártida.

Gilipollez John

Partitura C)

Noticia en el telediario «Les presentamos el éxito de Alexis Kurbiel, «Mírame niña», perteneciente a su último trabajo «Tus ojos», producido en Miami, en un estudio muy importante que está al final de una calle que hace chaflán, ganador del concurso de cantantes El Virtuoso que se produce en esta, su cadena de televisión, de gira por toda Latinoamérica y ganador de 5 millones de grammys latinos. Mañana le tendremos aquí para presentar su gira por España que comienza en la plaza de toros de Vistalegre».

Gilipollez Alejandro

Evidentemente, la partitura, para el 90% de los que se dedican a «esto» de la música no dice nada, simplemente porque la escritura musical la entienden como los jeroglíficos egipcios o los ideogramas del chino cantonés, para el otro 10%, si son pianistas, estarán muy contentos y lo llevarán por siempre en su repertorio, si es un fagotista ni te cuento, porque no tendrá que pagar billete por el instrumento en los aviones y siempre podrá ir desnudo. Pero aún así hay matices.

En el caso de A) el bueno y servicial Perico, aunque se deslome haciendo genuflexiones y siendo entrañable hasta la arcada, pagando todas sus cuotas y callando a todo y ante todos las tropelías que le hagan, su obra será tocada una vez con suerte y firmará un débito de vida para siempre, no tiene nada que ofrecer salvo amistad, y por supuesto (si se lo piden, y él se encomienda a todos los espíritus benignos y malignos por si acaso) la segunda parte de la obra titulada «Ahora si me he quedado a gusto».

Crítica especializada «Menuda mierda de obra que ha compuesto Perico».

En el caso B) Es evidente, aunque sea la misma bazofia, el tipo está bien posicionado, tiene mucho con lo que negociar, ha trepado considerablemente y hombre ¿Quién puede resistirse a tocar piezas con ese nombre de compositor de voz con autoridad? El título es científico, los pianistas, encantados de la relación dificultad-beneficios están encantados (lo escribo dos veces porque el nivel de «encantamiento» es inefable) y la cola llega desde Carabanchel hasta Cincinnati pasando por Londres y Cebolla (Toledo).

Crítica especializada «Elliot Berger ha querido transmitirnos el ciclo pulsante del Quasar de falopio y de Fibonacci, y también fractal de todos los santos, con su propuesta espectral iridiscente (risas intelectuales no transcritas) en su obra Ciclo en Cygnus, una de las últimas obras del maestro que le comió la…bla, bla, bla…»

En el caso C) Da igual lo que haga o diga ese señor, si lo hace él o lo hace un «negro», si sabe qué es lo que está pasando entre raya y raya, premio y premio, entrevista y entrevista, polvo y casquete, el que produce la historia es el que lleva esto y se lo «embucha», y tras el salvaje trabajo de promoción en todos los medios y el bombardeo constante, el personal no solo lo va a comprar, se va a morir si no lo tiene en el segundo 3.

Conclusión, da igual lo que se haga, algo como esto que parece escrito por un niño de 2 años o lo que sea, el discernimiento estético del personal está podrido, el auditorio está sumergido en un océano de estulticia musical insondable, le puedes dar cualquier mierda al público y moverán sus efluvios, histerias, orgasmos, indiferencias o desprecios y prejuicios en relación a quien lo firme o la coyuntura que posea el susodicho. Y no se salva ni Dios, como podéis ver aquí están las músicas académicas y las populares.

Por cierto el único crítico cuya apreciación estética estaba en lo cierto era el de Perico, pero estoy seguro que la misma «obra» con las otras firmas no las ha valorado igual siendo la misma basura.

Esto es el Neoliberalismo en la Música…

Continuará…

P.D. El engendro de partitura lo he escrito yo en 6 segundos de reloj, a ver si alguien se va a creer que esos tres sujetos existen realmente.

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