No soporto la pestilencia del ruido gratuito y futil, la halitosis podrida del imbécil.

Publicado: agosto 20, 2019 en Formación Musical

El numen es ese instante angustiosamente inasible que se oculta cuando percibe el hedor del imbécil molesto, que nunca falta, merodeando por las inmediaciones. El ruido, principal residuo del idiota, es el depredador más voraz de las musas.

No soporto la pestilencia del ruido gratuito y futil, la halitosis podrida del imbécil.

Supongo que hay una inmensa mayoría de seres que acabarían recurriendo al suicidio si leyesen un libro, percibiesen el latido de su corazón o fueran capaces de estar más de 5 minutos sin escuchar otra cosa que a sí mismos o el movimiento de las hojas de los árboles.

Calma por favor o pinchense los ansiolíticos que necesiten, a ustedes, a sus familiares y a sus mascotas, dejen de coartar a los demás la libertad de escuchar lo que deseamos escuchar, compren un orinal acústico para escupir toda la mierda innecesaria que no puedan contener.

Gracias.

P.D. Lo más gracioso es que luego estos contaminadores en horda son los más beligerantes y «sensibles» con los estudiantes de instrumento, que con todo cerrado e incluso insonorizado, se les va la vida en la búsqueda incesante de la excelencia. En fin, las margaritas y los cerdos, ese binomio tan mal avenido…

Una de las excrecencias más repugnantes del capitalismo es que todo constituye un artículo convenientemente etiquetado con su precio, el silencio con el subyacente poder de concentración es de los más caros de adquirir en el escaparate de los derechos fundamentales.

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